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Una reflexión que nació el día del terremoto... miércoles, 31 de marzo de 2010
 Carol Moraga Aranda Lic. en Psicología
Los minutos que siguieron a aquel estrepitoso movimiento la madrugada del 27 de febrero fueron para muchos los más estresantes de sus vidas al no poder comunicarse con sus seres queridos… Yo no fui la excepción, por lo que de modo incesante trate de comunicarme con aquellos que más amo. Sin embargo mis infructuosos intentos fueron interrumpidos por una persona que con linterna en mano se acercaba rápidamente a la entrada de mi domicilio… era un joven que en un claro estado de consternación señaló: “… mi auto… no funciona… tengo que ver a mi hija… llegaré como sea… ¿alguien me puede ayudar?... TENGO QUE VER A MI HIJA…”. Su cuerpo temblaba y no repetía otra frase más que “tengo que ver a mi hija”, con mi familia olvidamos a nuestros familiares y el temor por las réplicas, tomamos el auto y lo fuimos a dejar. Su pequeña hija estaba bien…
Los días siguientes tuve que recorrer la misma ruta que aquel joven recorrió esa noche, y no logro comprender cómo hizo el recorrido en tan poco tiempo sin sufrir accidente alguno… su trayecto comprendió más de 50 km por una carretera saturada de desniveles y grietas… “cuidado peligro” era la consigna.
Esta historia tuvo un final feliz, como muchas… pero otras tantas no corrieron la misma suerte. Ya ha pasado más de un mes desde aquel fatídico día, y en este tiempo he reflexionado acerca del amor incondicional de un padre, el dolor ante la distancia de un hijo, la lucha ante la adversidad, y el rol que todos quienes rodeamos a estos hombres podemos jugar.
Estas líneas las dedico a todos quienes los acompañan en su lucha… sus padres, hermanos, pareja, familiares y amigos… así como otros tantos que les han tendido una mano en su lucha de amor. Y sobre todo hago un llamado a quienes estando tan cerca de ustedes y aún más pudiendo hacer un aporte importante no han hecho nada por ayudar…
¿Cómo es posible que existan quienes no se conmuevan ante el amor incondicional de un padre? No tengo respuesta ante esta interrogante, pero sí tengo algo claro… lo importante es ESTAR… estar para escuchar, para acompañar, para abrazar, para consolar, para aconsejar, para cobijar... estar para disfrutar los momentos felices, para reír, para ayudar… estar para prestar el auto y poder llegar al lado de esa afortunada niña que como sus hijos tiene un Papá Presente!
Un saludo fraterno Carol Moraga Aranda Lic. en Psicología
Hermosa reflexión mi niña, Dios la bendiga y la cuide, y que le de mucha más sabiduría en su ayuda invaluable hacia PapáPresente.org.
Hugo Riveros Madrid www.papapresente.org
Comentarios
bonita reflexion pero tengo una duda, ¿ ustedes creen que una reflexion asi sera comprensible para los "seres" que trabajan el "sistema Judicial", ustedes creen que una reflexion asi causara algun efecto en estos seres que lo unico que les interesa es mantener los juicios encendidos ya que ello acarrea beneficios economicos al sistema (les recuerdo que hay licitaciones de por medio) ustedes creen que ellos comprenderan lo que significa el AMOR que existe entre un hijo y sus padres, ustedes creen eso??????, yo creo que esta "GENTE" conoce cualquier cosa menos el AMOR en todas sus formas, Les suena extraño y exagerado mi comentario, pues vean la forma en la que tratan a nuestros hijos y a sus padres en los tribunales de familia y comprenderan que no exagero en nada, TRANSPARENCIA EN CHILE JAJAJA, traten de ver ´por internet las resoluciones de estos tribunales. Bonita reflexion pero que efecto practico podria traer?.
Saludos Carlos Boock
Enviado por: Carlos Boock 2 de abril de 2010 13:31
Para ti María José: Eres lo más importante en mi vida. Aquel 27 de febrero no pude ubicarte, no pude llamarte y escuchar tu voz que tanto extraño. Trate en vano de llamar a tu madre, pero las lineas no funcionaban. Cuando un día leas estas palabras comprenderás que aquella vez que asustada corriste donde tu abuela Tota y le dijiste que te quedarías sin papá, el "Nunca te abandonaré" y el "Siempre estaré contigo" que te dije abrazandote y besandote tu carita no son una mentira. Hija mía, el camino a nuestro reencuentro no será facil. Estará lleno de tempestades, de obstaculos, de mentiras y rencores que tratarán de impedirlo, pero el Amor de un Padre no tiene limites, no descansa, se levanta cada día. Tus logros me conmueven y me siento orgulloso de ti. Estoy incesantemente construyendo tu futuro. Eres una niña bendecida, siempre estarás protegida. Construye en tu vida con Amor los que tus sueños digan, estoy seguro que en esos sueños nos abrazaremos y nunca más nos separaremos.
Tu papi que te ama eternamente.
Enviado por: José Fernando Molina Icazategui 1 de abril de 2010 20:59
No puedo dejar de darte las gracias por tu relato. Me emociono mucho con los ditintos casos y ejemplos de los Papa Presente. Gracias.
Enviado por: Rodrigo García Triat 1 de abril de 2010 10:59
La Verdad es que me siento Plenamente identificado, yo soy de La Serena y el día del Terremoto me encontraba camino a Santiago para luego viajar a Rancagua a ver a mis hijos. No se como , crucé tantos lugares caminando con mi maleta cargada de útiles escolares y ropa del colegio para ellos. El amor que como Padre llevamos dentro no es superado por nada, Dios sabe que me hizo llegar golpeado pero despues de 12 horas logré abrazarlos y pasar el fin de semana impuesto por el Juzgado. Gracias Dios por hacerme fuerte en momentos Duros, y por sobre todo de sentirme orgulloso de ser un Papa presente.
Enviado por: Arturo Pérez Torres 1 de abril de 2010 08:57
Me siento identificado con esta reflexión, yo soy oficial de Carabineros y aquella noche inolvidable, me encontraba de servicio, mis dos "lingotes de oro" que son mis hijos, Pascal y Nicolás de 10 y 8 años respectivamente se encontraban en mi domicilio, un departamento en el 12º piso de la Plaza Italia, al cuidado de una tia. La fortuna para mí, pese a que ese fin de semana no me correspondia estar con ellos, mis hijos me llamaron llorando el día anterior porque se sentían solos, por cuanto su madre se habia ido de vacaciones con su pololo dejandolos solo con su abuela, ante esta situación de inmediato los fuí a buscar y como digo los deje al cuidado de un familiar.
Cuando se desato el terremoto, dejé mi trabajo con el riesgo que ello implica y corrí a verlos, subí corriendo los 12 pisos y para mi tranquilidad ellos estaban bien gracias a nuestro Dios, un poco asustado pero bien, para posteriormente volver a mi trabajo y seguir con la rutina propia del servicio.
De lo anterior, me hice la siguiente reflexion... ¿ Cómo se habrían sentido ellos si ninguno de los padres hubiese estado a su lado en tal difícil situación?. Pero ahí me dí cuenta que mis hijos tienen un Papá presente y que siempre va a estar a vuestro lado.
Un fuerte abrazo y muchas bendiciones.
Miguel Angel.
Enviado por: Miguel Angel Opazo Cole 1 de abril de 2010 00:35
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